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Revista Repique

Repique #3

La impronta del método freudiano

Silvia B. Bottazzi

“El arte de escuchar casi equivale al del bien decir”
Lacan, J. [1]

¿Qué hacemos los analistas? Miller en Introducción a la clínica lacaniana trabaja el dispositivo clínico con el que Freud abre la jugada, y dice que comprende: La asociación libre, La interpretación, La transferencia, La neutralidad. “En estos cuatro puntos se resume la estructura misma de la experiencia analítica”[2] Cada uno involucra un nodo fundamental en la clínica, sustentado desde la teoría, el análisis del analista y la supervisión del caso.

Punto de partida: Invitación a la asociación libre

En una de mis primeras clases en la facultad, pregunté al docente si para ser analista debía saber de todo, porque mi asombro fue muy grande al descubrir la sutileza en la escucha de Freudiii respecto de las asociaciones de aquel joven en el caso aliquis. La respuesta del docente fue: “no, se trata de ubicarse desde el no saber”.

Para Lacan la frase que da la posición del analista es «No pienso», cosa difícil de soportar. “Por eso es necesario un análisis previo: para poder funcionar en la experiencia como analista que no piensa.”[3]

Fue ese mismo año que comencé análisis.

El caso aliquis se encuentra en “Psicopatología de la vida cotidiana". Freud, en viaje de vacaciones, conversa con su compañero de compartimento en el tren, un joven de formación académica que conocía sus publicaciones y con el que compartía algunos atributos.

El joven, dice Freud, “se desahogó en lamentos por estar su generación condenada a no desarrollar sus talentos y a no poder satisfacer sus necesidades. Concluyó su discurso con el consabido verso virgiliano; más bien quiso así concluirlo, pues no le salió la cita y procuró encubrir una evidente laguna de su recuerdo mediante una transposición de palabras” “Al fin dijo, enojado: ¡Por favor, no ponga cara tan burlona como si disfrutara de mi turbación, y ayúdeme usted! En ese verso falta algo. ¿Cómo dice completo?”

Freud le responde “de muy buena gana”, la cita completa: “Exoriar(e) aliquis nostris ex ossibus ultor!” (Que alguien surja de mis huesos como vengador).

- “¡Qué tontera olvidar esa palabra! Pero usted sostiene que nada se olvida sin razón. Me gustaría saber cómo di yo en olvidar ese pronombre indefinido, aliquis”

Freud recoge el desafío “gustosísimo” y dice al joven: “Sólo tengo que rogarle me comunique usted con sinceridad y sin crítica alguna todo cuanto se le ocurra dirigiendo usted, sin propósito definido, su atención sobre la palabra olvidada” Es así como Freud enuncia la regla fundamental.

Al decir de Millerv “La invención de Freud es precisamente la del analista como representante del Otro, la novedad consiste en que el analista sin decir nada, pueda dar cuerpo a este Otro, ser su representante. Los analistas, en los primeros tiempos del psicoanálisis, creían tener que ser este Otro, lo que explica su avidez por saber”. Como lo creía yo, en aquella clase.

De a dos: interpretación – transferencia

Cuando el joven dice “¡Qué tontera olvidar esa palabra!”, vemos allí un obstáculo, no queda conforme con la frase sustituta, no logra tapar su falla. Aparece el malestar, la turbación en la que se pesquisa el sujeto. Es entonces “aliquis” que lo deja en evidencia.

Freud, desde la transferencia imaginaria, le recita la frase correcta; pero sin desoir, seguramente, el “usted sostiene”. El sujeto le atribuye un saber supuesto sobre lo que a él le ocurre, pues “nada se olvida sin razón”. Freud ya no es el simple compañero de viaje, ocupa ahora el lugar de analista.

Aparece la demanda concreta: “me gustaría saber como di yo en olvidar ese pronombre indefinido” Pregunta inquietante que lo revela implicado, hay un padecimiento en el joven y se manifiesta implicado en la causa.

La transferencia encuentra ítems simbólicos en juego, Freud lo promueve con sus respuestas desde el desconocimiento: “qué significa eso” “qué más se le ocurre” “continúe usted” Gran distancia con un analista poseedor del saber del que cabría esperar una solución al olvido. La propuesta de Freud es averiguarlo, induciendo a realizar algo que no está armado de antemano, pues el analista sólo es el sostén de un saber que lo excede, un sujeto supuesto saber (SsS) y no un sujeto que sabe.

Freud es convocado al lugar del analista, lo acepta, pero corriéndose a la vez del lugar del Otro agobiante al que el neurótico siempre invita.

Ante las asociaciones del joven indagante, Freud trae al presente la conversación previa al olvido de la palabra en cuestión. El analizante despliega su discurso y en ese discurrir emerge aquello que hace lazo con lo que ahora importa, es por retroacción que cobra valor una vez ocurrido en la repetición. Freud escucha sin privilegiar, el recorte es a posteriori.

En una intervención aproxima significantes manifiestos por el joven, es el encadenamiento de los Santos (Simón, Agustín, Benedicto, Orígenes), para eso Freud recurre al concepto de repetición dando curso a su técnica interpretativa. Encuentra los elementos atendiendo al saber del texto y no a un saber referencial.

En otra intervención Freud solicita: “¿No quiere usted refrescar mi memoria sobre el milagro de la sangre?” Con fastidio el joven relata la fluidificación de la sangre y cierta vez en que el milagro no se realizaba; luego de lo cual vacila y dice:

-“Es que ahora se me ha ocurrido algo... pero es demasiado íntimo para comunicarlo... Por lo demás, no le veo nexo alguno ni la necesidad de contarlo”

-“Del nexo soy yo quien cuida. No puedo, es claro, obligarlo a que me cuente algo que le resulta desagradable; pero entonces no me pida saber el camino por el cual ha olvidado usted aquella palabra aliquis”

-“¿Realmente? ¿Lo cree? Bien, pues; de pronto pensé en una dama de quien podría recibir una noticia que nos resultaría muy desagradable a ambos”

- “¿Qué no le ha venido el período?”

- “Cómo puede usted colegirlo?”

Haber sostenido la regla fundamental sin satisfacer las demandas, permite arribar al develamiento de una verdad mostrada por el olvido de la palabra aliquis.

La neutralidad del analista: ni lo uno ni lo otro, más allá

La posición de neutralidad ubica al analista frustrando la demanda del paciente. Se abstiene de ofrecerse como un yo que forme parte de la serie de objetos especulares que, en tanto portadores de satisfacción sustitutiva, obturan la falta. Ello configuraría la relación analítica en la dimensión imaginaria. Lacanvi habla de "neutralidad analítica" al diferenciar psicoanálisis freudiano de psicoanálisis del Yo [7]

Más tarde Lacan [8] plantea la “vacilación calculada de la neutralidad”, ubicando al analista desde su deseo, preservando “su necesaria imperfección”

Freud, desde su deseo de analista, permite una inversión dialéctica que produce un nuevo desarrollo de verdad tras los jirones significantes de aquel joven peculiar, que preguntaba por un sentido para su olvido.

Dice Miller [9] “no importa lo que un analista piense, pues la neutralidad es primordialmente una neutralización de su pensamiento”, consecuencia de su posición en relación al "yo no pienso".

A partir de los semblantes, el analista estaría más allá de la neutralidad, que al entender de Brodsky [10] “se trata de tomar partido”. Dice: “el tema de la neutralidad es una invitación a reflexionar sobre cómo tomar partido cada vez que se toma a alguien en análisis, cada vez que se corta una sesión o que se interpreta, cada vez que se decide participar, alentar, intervenir, responder o no, en cuestiones que exceden al campo específico de la práctica del psicoanálisis”

Entonces:

La clínica psicoanalítica de orientación lacaniana invita al desafío de encontrarse con sorpresivos aliquis en cada sesión, para lo que el método inicializado por Freud nos acomoda en el sillón dispuestos a la escucha en atención flotante, abstinentes, propiciando la asociación libre del paciente, y es esperable que “más allá de la neutralidad”

NOTAS

  1. Lacan, J (1987) [1964] El Seminario XI, capítulo X: Presencia del analista. Editorial Paidós, Bs. As.
  2. Miller, J A (2018) [1984] Introducción a la Clínica Lacaniana. El genio del psicoanálisis. RBA Libros S.A., Barcelona. p. 45
  3. Freud, S (1997) [1901] Psicopatología de la vida cotidiana. II. Olvido de palabras extranjeras. Amorrortu editores. Bs.As. p.16
  4. Miller, J A (2018) [1984] Introducción a la Clínica Lacaniana. op. cit. p.46
  5. Miller, J A (2018) [1984] Introducción a la Clínica Lacaniana. op. cit. p.48
  6. Lacan, J (1985) [1957] Escritos I. El psicoanálisis y su enseñanza. Siglo XXI editores, Bs. As.
  7. (Ni a, ni a’ – A)
  8. Lacan, J (1987) [1960] Escritos II. Subversión del sujeto y dialéctica del deseo en el inconsciente freudiano. Siglo XXI Editores, Bs. As.
  9. Miller, J A (2018) [1984] Introducción a la Clínica Lacaniana. op. cit. p.46
  10. Brodsky, G (s.f.) Neutralidad. Textos preparatorios XII Jornadas Anuales EOL. Disponible en: http://www.eol.org.ar/template.asp?Sec=jornadas&SubSec=jornadas_eol&File=jornadas_eol/012/textos/brodsky.html