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Revista Repique

Repique #3

¿Qué dice la interpretación?

Elisa Mastromatteo, Yessica Tabárez

En el presente trabajo nos proponemos elaborar un breve recorrido por el concepto de interpretación en el análisis.

Nos interesa, sobre todo, poder interrogarnos sobre aquello que en la interpretación sobrepasa los umbrales de la comprensión o el razonamiento.

Transferencia e interpretación son dos conceptos mutuamente implicados. Se dice que existe una condición necesaria y suficiente para ambos. Así, no hay interpretación sin transferencia, ni transferencia sin interpretación. Esta idea se retoma en cada texto, en cada escritura.

Ambos conceptos, podría decirse, permitirían dar los pasos en un trayecto posible. La interpretación, deteniéndose en la lectura de aquello “fuera de sentido”, aquello que se configura como equívoco, que a pesar de formar parte del camino, pasó desapercibido hasta entonces. La transferencia, dando una tonalidad particular y singular a la escucha de esa lectura.

¿Cómo escucha el analizante el decir del analista? ¿Cómo escucha una interpretación? No se trata de una conversación, no se trata del decir cotidiano, entonces, se trata de algo más.

Decires

El concepto de interpretación tal como lo entendía Freud aparece vinculado a una “intervención tendiente a hacer surgir un sentido nuevo” (Diccionario de Psicoanálisis, 1998, p. 229) a partir del material inconsciente que lleva el analizante. Así, en uno de sus textos, sostiene que “así como el arqueólogo construye las paredes del edificio a partir de los cimientos que han permanecido (...) lo mismo hace el psicoanalista cuando deduce sus conclusiones de los fragmentos de recuerdos”, algo que debe tenerse en cuenta para poder “llevar completamente a la luz lo que se halla oculto”.

Lacan, al reubicar el psicoanálisis en el campo del lenguaje, encuentra en la interpretación una nueva posibilidad: la de “dejar abiertos los efectos de sentido del significante” (Diccionario de Psicoanálisis, 1998, p. 231).

Así, el lugar de la escucha no es el del sentido de las palabras sino algo que tiene más que ver con la secuencia acústica.

En relación a la transferencia, esta opera como obstáculo y a la vez herramienta que posibilita la interpretación. Sinatra (2017) refiere a esta idea apelando a una frase (bastante simple en relación a la complejidad que hay detrás) con la que Freud comunicaba a sus pacientes la particularidad del acontecer analítico: “Van a suceder aquí cosas que usted no esperaría que sucediera -probablemente, yo tampoco- y que van a tener que ver con lo que se ponga aquí en juego.” (p. 69).

En el mismo sentido, continúa Sinatra afirmando que “según sea el lugar que el analista ocupe para ese paciente en ese preciso momento, eso decidirá el valor de significación adjudicado a una interpretación, indicación o al silencio del analista.” (2017, p. 69).

Dos decires, el del analizante y el del analista, que se irán elaborando durante la experiencia analitica. Comunicación que se desenvuelve en el bien decir y el saber leer.

La interpretación, entendida como saber leer, apunta a reducir el síntoma a su fórmula inicial, es decir al encuentro material de un significante y del cuerpo, al choque puro del lenguaje sobre el cuerpo (Miller, 2011).

La interpretación como enunciado debe abrir un enigma, una pregunta.

Significante y goce

¿Cómo se comunica en el análisis? Una respuesta posible es: diciendo “no” a la demanda de transferencia amorosa, en cuyo caso el analista ocuparía el lugar del Otro. El acto analítico solo es posible si el deseo del analista está en juego y esto sucede cuando sus intervenciones no están configuradas en relación a lo que el analizante demanda en cada momento.

El testimonio de pase de Silvia Salman, es un testimonio que conmueve en gran medida aquello que de forma teórica encontramos en los textos sobre la fuerza, los efectos, las posibilidades de la interpretación, abriendo al mismo tiempo la posibilidad de nuevas interrogaciones.

La mirada del otro, del otro paterno, juega un importante papel en su análisis. Una grave enfermedad de su padre la acercó a lo más real de lo que venía transitando. Al relatar una escena en el hospital se detiene en la mirada perdida de su padre, “mirada perdida “ que resuena en el cuerpo. Posteriormente siente un alivio inesperado.

Luego de una intervención del analista surge una interrogante acerca de si ella encontraba en la mirada de su partenaire la mirada su padre. Algo se actualiza en el decir en transferencia: una modalidad de goce que condicionaba todos sus lazos amorosos: “sentirme agarrada por la mirada del otro” y al mismo tiempo un malestar que se manifiesta como “querer estar en otra parte”.

Más adelante, Silvia sueña que viaja en el metro y el hombre que le recibe el ticket le dice que es el último. El analista interpreta “la dejo ir”. Ella consigue de esta manera vislumbrar allí algo de su propio goce: “si él me deja ir, y yo sigo acá, entonces no hay nadie que me tenga agarrada, el analista tampoco”.

Un nuevo sueño hace surgir un significante “encarnada”. El analista interviene diciendo: “usted aún no ha encontrado el significante desanimado”.

Esto provoca en Silvia la idea de que debía encontrar “un” significante desanimado, búsqueda a la cual se encamina, para finalmente comprender que no se trataba de eso. No era necesario encontrar un significante desanimado, el significante estaba desanimado. En palabras de Silvia, “El impacto de tal encuentro permite alojar entonces el significante encarnada, en el hueco que quedó trazado una vez que se vaciaron y desanimaron todas las identificaciones a los significantes del otro. Es la escritura que surge en el lugar de vacío, cuando la cadena significante se ha separado y la repetición encuentra un límite”.

De la verdad a lo real

El analizante muchas veces demandará una respuesta, una explicación. El analista entonces debe renunciar a responder a su demanda. Una posibilidad para alejarse de ese lugar, una posible intervención a partir de la primera entrevista, consiste en citar esa palabra o frase que se repite o por cuya entonación parece tener un significado diferente para él.

De esa forma puede que se produzca algo del orden de la ruptura en el decir del entrevistado. Ruptura de la cadena significante, para impedir que se perpetúe la asociación imaginaria.

Se trata de reencontrarse con un rasgo y hacer en el análisis historia de ese rasgo, dando lugar a nuevas referencias, nuevas temporalidades.

Leer el síntoma, reduciéndolo, hasta captar el goce puesto en juego, goce que da cuenta de un acontecimiento de cuerpo, en donde este cuerpo fue tomado por la incidencia de la interpretación.

Descubrimiento del goce desconocido, a partir de una escucha posible del decir analítico, hacia un encuentro posible con lo real.