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Revista Repique

Repique #3

Una aproximación al análisis de control

Martina Delgado Fornaroli

¿A qué nos referimos cuando hablamos de análisis de control? ¿hablar de controlar es sinónimo de supervisar? En los orígenes de esta noción, Freud fue el primero en denominar este acto como un control. Control que bajo analistas más experimentados se obtendría la confirmación para poder llevar a cabo una adecuada y eficaz dirección analítica con su paciente. Asimismo, la palabra supervisión se pasó a denominar formalmente de esta manera, después de la institucionalización del psicoanálisis en 1920 bajo dirección de Max Eitington.

El trabajo de supervisar, llevado a cabo dentro de una institución psicoanalítica, se corresponde cuando un psicoanalista efectúa sobre otro psicoanalista o candidato, en una relación de aprendizaje, una enseñanza que tiene como cometido enseñarle al supervisado como llevar a cabo sus labores prácticas o clínicas. En dicha relación, encontramos cierta posición de superioridad, por parte del supervisor, ya que se supone que sabe más por su trayectoria y experiencia clínica. Sin embargo, debemos destacar que es gracias a esas capacidades y cualidades, el supervisor logra ayudar al supervisado a construir en un vínculo dinámico, su propia identidad analítica, manejar aspectos contratransferenciales - que se despiertan en el encuentro con su paciente -, lograr una articulación teórica – clínica, entre otros.

En algunos casos, las instituciones psicoanalíticas que se encuentran afiliadas a reglamentaciones correspondientes a la enseñanza de formación de analistas, propuesta por la IPA, asumen determinadas exigencias y adoptan un modelo pedagógico de enseñanza–aprendizaje ortodoxo. En vez de fomentar la creación del saber psicoanalítico, predican un saber constituido que escapa justamente de lo que es el psicoanálisis. Jacques Lacan, se opuso a estas normativas y no acató las reglas estipuladas sobre la formación de los analistas (no cumplió con los tiempos estipulados de la duración de los análisis y no mantuvo acuerdo con la separación entre el análisis didáctico y la supervisión). Esto lo llevó a ser expulsado de la Internacional.

Lacan, tomando a Freud como referencia plantea que la demanda de un análisis entra en juego bajo las coordenadas de la transferencia que se establece entre paciente – analista, y es desde allí que la labor analítica opera y legitima un quehacer. Y agregó que para que ésta opere, el analista debe ocupar el lugar de Sujeto supuesto Saber (SsS). En palabras de Lacan refiere: “Este punto privilegiado es el inicio al que podemos reconocer el carácter de un punto absoluto sin ningún saber. Es absoluto, precisamente, de no ser ningún saber, sino el punto de ligazón que une su propio deseo a la resolución de lo que se trata de revelar.”

Desde esta cita podemos pensar que el lugar que ocupa el analista de SsS permite, en la escena analítica, que el inconsciente del paciente y su saber sea puesto en acto en ese encuentro. El paciente confía al analista un saber, más en cambio el analista sin encarnar esa suposición de saber que el paciente le otorga, opera con el mismo – en transferencia - para que se permita el despliegue de su propio saber inconsciente. Desde el lugar del Otro el analista será la causa y el motor que hará que se despliegue el deseo inconsciente del paciente.

Para poder referir que la transferencia está presente, debemos considerar el lugar que ocupa el saber supuesto en este espacio, ya que si éste asume la misma función que en un análisis, en el análisis de control entonces, se desplegará el inconsciente del analista y no el del paciente. Debemos destacar que la producción del saber del inconsciente del analista fue puesto en acto, en transferencia, en su pasaje por analizante. Podemos inferir que la transferencia como operante también está presente en este dispositivo. Sin embargo nos puede generar dudas si la transferencia que se juega allí es la misma que surge en la escena analítica.

Lacan formula que “el analista no se autoriza sino de sí mismo” y más tarde agregó: “de sí mismo si es un analista”...”de sí mismo y en algunos otros”...”de sí mismo ante otros”. Es sobre esta autorización que el analista recurre a otro para reconocerse como tal y por lo tanto podemos pensar que es desde una posición de analizante que el analista demanda un control. Como nos explica Lacan en su seminario sobre el síntoma:

“Suele ocurrir que me dé el lujo de controlar, como se lo llama, a cierto número de personas que, según mi fórmula, se han autorizado ellas mismas a ser analistas. Hay dos etapas. Está esa en la que son como el rinoceronte, hacen poco más o menos cualquier cosa y yo los apruebo siempre. Efectivamente, ellos siempre tienen razón. La segunda etapa consiste en jugar con ese equívoco que podría liberar el sinthome. En efecto, la interpretación opera únicamente por el equívoco. Es preciso que haya algo en el significante que resuene.” (p. 17 – 18)

Por ende, este lugar más que un espacio que enseña un saber hacer con el paciente, es un lugar que posibilita reflexionar sobre esta posición que el analista pone a prueba en cada encuentro analítico. Recordemos también lo que Lacan nos propone cuando refiere que el secreto del psicoanálisis es que no hay Otro del Otro. Es decir que no existe alguien que esté en un lugar más allá y pueda predicar la palabra última o maestra ya que somos sujetos atravesados por la dimensión de la falta. Es gracias a ésta que el deseo surge y nos pone en movimiento. Asimismo podemos agregar las palabras que Lacan nos señala cuando refiere que el analista al pasar por su experiencia de analizado, ha modificado su economía de deseo, el deseo del analista. Para terminar podemos decir que el control no propone una norma sino que se orientaría por el deseo: el deseo del analista “(...) siendo el control una manera de subjetivar la posición del analista que en su acto está en posición de objeto”.

BIBLIOGRAFÍA

  • Freud, S. (1937). Análisis terminable e interminable. En J. L. Etcheverry (trad.), Obras completas: Sigmund Freud (Volumen 23, pp. 211 - 254). Buenos Aires: Amorrortu (Trabajo original 1937 – 39)
  • Lacan, J. (2010). Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis. En El seminario de Jacques Lacan: libro 11. Buenos Aires: Paidós. (Trabajo original publicado 1964)
  • Lacan, J. (2015). El deseo y su interpretación. En El seminario de Jacques Lacan: libro 6. Buenos Aires: Paidós. (Trabajo original publicado 1958 - 59)
  • Lacan, J. (2008). El reverso del psicoanálisis. En El seminario de Jacques Lacan: libro 17. Buenos Aires: Paidós. (Trabajo original publicado 1969 – 70)
  • Lacan, J. (2009) El psicoanálisis y su enseñanza. En Escritos I. Buenos Aires: Siglo XXI Editores (Trabajo original publicado 1966)
  • Lacan, J. (2006). El sinthome. En El seminario de Jacques Lacan: libro 23. Buenos Aires: Paidós. (Trabajo original publicado 1975 – 76)