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Revista Repique

Repique 5

Amor de Transferencia y Deseo del Analista

Lilian De León

Para este trabajo tome dos referencias de la Serie Argentina (2004) “Locas de Amor” entre un Psiquiatra Martín (M) y una de sus pacientes Simona (S), lo que me permitió reflexionar acerca de la relación que se da entre la Transferencia y el Deseo del analista. Así como también poder pensar estos conceptos a la luz de otro tipo de terapéuticas. Esta serie refiere a la externación de 3 pacientes de una Clínica Psiquiátrica y como el mencionado Psiquiatra dirige dicho proceso.

M desde el comienzo se ubica en el rol de padre, actuando desde el consejo: “Sería bueno que cuando necesiten ayuda no se cierren y se dejen contener por el grupo. No se dejen ganar por la primera situación que se les plantee y memos por sus propios miedos. Yo voy a estar allí apoyándolas”. Incluso cada vez que tienen algún inconveniente suelen llamarlo por teléfono y el las orienta o les dice que hacer. Freud en su texto “Sobre la dinámica de la transferencia” nos deja ver su preocupación en relación a hacer el bien, donde estaría ubicado M. Pero un analista sabe que no debe haber una búsqueda del bien del paciente, pensando que el mismo esta desviado y que es el analista quien lo va a encausar. Tampoco debemos olvidarnos de la sugestión, que puede ser un camino fácil, para decirle al otro tiene que hacer, cuando en realidad, se debería estar en una posición de no responder, aunque el analizante lo pida. Cuando el analista está ubicado en el lugar del Otro sin barrar es muy complejo, ya que no hay lugar para el sujeto, para la subjetividad.

En cierta ocasión M escucha en el contestador telefónico a S: “Mejor que no me atienda, yo quiero decirle que desde que lo conocí no dejo de pensar en usted y de necesitarlo. Ud. tiene una virtud que es encontrar lo más lindo de mí. Cuando yo estoy con Ud. me siento curada, aunque yo sé que a mí me falta. Martin yo lo… (Se frena… silencio) bueno nos vemos pronto, un besito”.

M acostumbra a grabar sus reflexiones y ante este llamado expresa: “La paciente S manifiesta una a vez más una fuerte transferencia positiva hacia su psiquiatra. Durante su estadía en la clínica pude manejar esta transferencia para que fuera beneficioso para su terapia. Esto es la primera vez que le ocurre desde su externación… apaga la grabadora…y dice, es la primera vez que este psiquiatra duda de si mismo”.

Se puede observar que en el fenómeno de transferencia, no solo está el lugar en que el analizante ubica al analista, sino que hace el analista con ese lugar en el que ha sido ubicado. Lacan dirá que la transferencia otorga un poder a condición de no usarlo. Si se lo hace ya no hay análisis, hay sugestión, consejo.

S intenta transmitirle que está enamorada de él, quien estaría ubicándolo como objeto de amor. M al decir que duda de si mismo, entiendo, estaría mostrándonos que estamos ante una relación intersubjetiva, que se basa en la mera dimensión imaginaria de la contratransferencia, es por ello que Lacan introduce el deseo como efecto de la falta y fundamento de la clínica psicoanalítica que permite situar el ejercicio del psicoanálisis como una tramitación simbólica de lo real: “el análisis más que ninguna otra praxis, está orientado hacia lo que, en la experiencia, es el hueso de lo real”[1].

Lacan pudo decir que el amor de Transferencia es un amor nuevo, y aunque la repetición y la transferencia se presentan como inseparables en la experiencia del análisis, constituyen una nueva producción que no es sólo amor, ni sólo repetición del pasado, sino algo actual, del orden de lo nuevo por la situación del análisis mismo, porque tiene un partener diferente que el amor de la vida común, “el analista”. La dimensión del amor dice Lacan en el Seminario sobre “La Transferencia” conlleva a la relación del sujeto al saber inconsciente, amor que se dirige a aquel al que se le supone un saber. También señala conceptualmente los términos de transferencia y repetición, asociando la transferencia al amor y la repetición a la pulsión, donde la transferencia es condición para que en la situación analítica pueda emerger algo de la repetición pulsional (repetición bajo transferencia), la transferencia pone en acto la realidad pulsional. También nos dice… si la transferencia es aquello que de la pulsión aparta la demanda, el deseo del analista es aquello que la vuelve a llevar a la pulsión”.[2] El sujeto siempre se va a dirigir al Otro, al analista en el lugar de Otro, depende de lo que haga el analista, hacia dónde va a ir esa demanda que es la Transferencia. En “Los Signos del Goce” Miller expresa que la Transferencia es una demanda que lleva a la identificación, el ideal, el S 1, lo simbólico. Si no existiera la función del deseo del analista, quien opera desde A y en vez de ir hacia el lugar de la identificación, abre el camino de la pulsión, si no existiera esto, el análisis no sería posible. No habría acceso ni a la pulsión, ni al fantasma, ni al síntoma, pensándolo desde el grafo del deseo como él lo hace. Esta es una manera interesante de pensar a la Transferencia como obstáculo, pero a la vez ser el medio para poder llegar a la pulsión, todo dependerá de cual sea la posición del analista.

“El deseo del analista no es ajustarlos a, no es hacerles el bien, no es curarlos, sino justamente obtener lo más singular de lo que constituye su ser; esto es, que sean capaces de delimitar lo que los diferencia como tales y de asumirlo, de decir: Yo soy esto que no está bien, que no es como los demás, que no apruebo, pero que es esto, lo cual sólo se obtiene, en efecto, por una ascesis, una reducción.”[3]

A través de lo expuesto se puede ver que la escucha analítica difiere de lo que es la escucha o mirada psiquiátrica, o cualquier otro tipo de terapéutica, fundamentalmente porque de lo que se trata para un analista es de un no saber en relación a los síntomas del analizante, ofreciéndose como un lugar de escucha y sujeto supuesto saber, ya que el sujeto es siempre responsable de su problemática particular, de su posición de goce dentro de una estructura, y donde una vez que pueda conectar con ello, será lo que le posibilitara situarse de otro modo ante lo que es su fuente de sufrimiento.

BIBLIOGRAFÍA

  • Freud, S. (1912). “Recordar, repetir y reelaborar”, en Obras completas, tomo XII. Buenos Aires: Editorial Amorrortu.
  • Freud, S. (1912). “Sobre la Dinámica de la Transferencia”, en Obras completas, tomo XII. Buenos Aires: Editorial Amorrortu.
  • Freud, S. (1916-17). “27ª Conferencia”, en Obras completas, tomo XVI. Buenos Aires: Editorial Amorrortu.
  • Lacan, J. (1958). “La dirección de la cura y los principios de su poder”, en Escritos 2, Buenos Aires: Editorial Siglo XXI, 2008.
  • Lacan, J. (1960-61). El seminario. Libro 8: La transferencia. Buenos Aires: Editorial Paidós, 2006.
  • Lacan, J. (1964). El Seminario. Libro 11: Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis. Buenos Aires: Editorial Paidós, 2006.
  • Miller, J.-A. (1998-99). Sutilezas analíticas. Los cursos psicoanalíticos de Jacques Alain Miller. Buenos Aires: Editorial Paidós, 2011
  • Miller, J.-A. (1986-87). Sutilezas analíticas. Los cursos psicoanalíticos de Jacques Alain Miller. Buenos Aires: Editorial Paidós, 1998

Locas de amor es una serie de televisión argentina, producida por Pol-ka y que fue transmitida originalmente desde el 27 de abril al 21 de diciembre de 2004 por la pantalla de Canal Trece. Fue escrita y adaptada a la televisión por Susana Cardozo. Su dirección estuvo a cargo de Daniel Barone. Protagonistas principales: Leticia Brédice, Julieta Díaz y Soledad Villamil y Diego Peretti.

NOTAS

  1. Lacan, J. (1964). El Seminario. Libro 11: Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis. Buenos Aires: Paidós, 2006. Pág. 61
  2. Ibíd.
  3. Miller, J.-A. (1986-87). Sutilezas analíticas. Los cursos psicoanalíticos de Jacques Alain Miller. Buenos Aires: Paidós, 1998. Pág. 40.