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Revista Repique

Repique #3

Un drogadicto exitoso

Ma. Fernanda Martinez

Freud introduce la importancia de las entrevistas previas para el diagnóstico y saber si el sujeto será analizable o no, Lacan refiere a estas entrevistas preliminares como la antesala del análisis, umbral que traspasar dado por la puesta en juego de la transferencia vía el significante sujeto supuesto saber. Será crucial si surge o no una verdadera demanda creando el síntoma analítico.

A modo de ejemplo, la clínica:

Recibo la llamada de un ex paciente preocupado por uno de sus empleados, solicita si puedo atenderlo porque está teniendo “problemas con las drogas”. Pregunta si le da mi teléfono a la madre del joven, como ya tiene 21 años le expreso que su empleado se comunique conmigo. A través de mensaje de texto el joven solicita hora. A la primera entrevista llega acompañado de su madre, a quien le pido lo espere afuera.

Como carta de presentación destaca que hace cuatro años trabaja con este jefe, luego relatar su periplo por diferentes profesionales y abordajes, otra carta de presentación. Tanto al psiquiatra, a la psicóloga de la mutualista, y a la psicóloga de la comunidad terapéutica donde estuvo internado unos meses, a todos supo mentirles, dejando claro que él sabe porque consume.

A: ¿Por qué consumes? P: porque me gusta

A: ¿solo por eso?

P: si, porque me gusta, lo hago porque quiero

Pregunto cómo llegó a esos abordajes, aclara haber tenido un accidente en moto, se cae, lo internan porque se quebró la pierna y al tener que realizarle una operación le descubren sustancias en sangre, “me tuve que confesar

Respecto a desde cuándo y qué consume, refiere empezar hace 3 años con marihuana, luego cocaína, pasta base y cocaína cocinada.

A: ¿Y antes de estos tres años?

P: Antes no, porque tenía novia…pero volví a recaer

En los anteriores abordajes expresa que “no avanzaba”, estaba “estancado”, hasta que se dio cuenta qué era lo qué tenía que decir, qué querían escuchar, cómo mentir, así le dieron el alta. Estuvo “limpio” 4 meses, “lo controlaba” pero hace un mes “está peor”.

P: ahora comencé a drogarme de verdad, me chupa un huevo y no me callo, le digo de todo a mi madre.

Vive con su madre y el padrastro, tiene un hermano mayor que vive en pareja y trabaja. Sobre su padre solo cuenta que “no existe”, “nunca me dio nada, es mala gente, le pegaba a mi vieja, trae un recuerdo: a los 12 años yo quería tener una moto, me llevó, me la mostró y no me la compró”. Sobre su padrastro, “sabe cómo soy, que me mando cagadas pero no dice nada”

Consume todos los días, su madre ha perdido la confianza en él desde el accidente, ahora lo controla, le controla el dinero, y a partir de esta recaída me confesé de vuelta”.

A: ¿Cómo es eso de que antes no consumías por que tenías novia?

P: porque antes guardaba plata, ella me llevaba al margen, me controlaba, era más grande, hablábamos horas y sin corte toda la noche.

Terminan la relación por los celos de él, ella le pidió un tiempo, y a los dos días el andaba con otras “minas”, la novia lo vio y termina dejándolo definitivamente.

P: me arrepentí, llore y empecé a salir con los gurises, cuando estoy de fisura me enojo como cuando me peleaba con ella, el mismo vacío adentro. Con ella antes era normal, fumaba porro pero tenía metas, derrapé, soy cocainómano, por un lado quiero parar sino no contaría, si tengo una bolsa tengo que terminarla, no me lo guardo, no sé si dejar

A ¿Qué será lo qué quieres?

P: yo sé que estoy haciendo mal a mi madre, a mi jefe, drogado puedo decir cualquier cosa, a mi madre, que sigue ahí, siempre me perdona.

A: Tu novia, tu madre, mujeres que te controlan?.

P: me le escapo a mi madre, con la plata soy compulsivo me la gasto A: no la puedes guardar, retener

P; no

A: ¿cómo a tu novia?

P: ………

A: el accidente, ¿fué un accidente? P: todos me decían te vas a matar A: ¿lo pensaste?

P: soy cagón para eso

Cuando consume cocaína no habla, con el porro sí. Me dirige una pregunta: ¿para disimular como haces? A: ¿disimular?

P: si los que se drogan y nadie se da cuenta, soy adicto, pero no como otros, no robo, y no mezclo, merca y faso, te hace la cabeza

Acordamos un segundo encuentro, avisa que no viene, vuelve a solicitar otra hora y falta sin aviso. Lo llamo y se lo escucha en medio de una “reunión” y probablemente drogado. Acordamos un tercer encuentro donde relata que hace semanas tuvo un “intento propio” un IAE con la medicación psiquiátrica, que es una carga para la madre pero en realidad no le importa ni ella. Al preguntarle qué espera de estas consultas responde “yo quiero ser un drogadicto exitoso, que te drogues todo lo que quieras, trabajar y que nadie se dé cuenta”

No fue tan fácil engañar a la psicóloga de la comunidad terapéutica, “era buena”, no se dejaba engañar tan fácil. Al retirarse me entrega el dinero de esta sesión, no paga la que falto, dice que cuando pueda pagara. Antes de irse le pregunto si desea venir a otro encuentro, responde

P: si te interesa escuchar…la charla

A: si me interesa, si a ti te interesa hablar.

No se presentó a la siguiente entrevista, ni pago por su falta.

La droga puede representar el rechazo a la finitud, a la castración, negando todo límite posible, un drogadicto exitoso. Frente a la castración que humaniza, el imperativo superyoico empuja al ideal del goce fuera de toda temporalidad y finitud. El goce toxicómano es del orden del goce autoerótico, fuerza a romper los límites pudiendo quebrar hasta el propio cuerpo, arruinarse, accidentarse, caerse, matarse.

En estas entrevistas no surgió una demanda sobre un padecer sino sobre un cómo parecer. Me lleva a cuestionarme el avalar o no esta demanda y si sería posible atravesar el umbral de entrada en análisis, si será suficiente hacer semblante pareciendo creer que puede venir a mentir. ¿Hay queja sobre un malestar o hay malestar por ser descubierto? ¿Qué función cumple la droga? ¿Será más del orden de una posición canalla, la no implicancia con la culpa y la responsabilidad, como la de ese padre del recuerdo infantil, que golpeaba a su madre y le mintió con la compra de la moto? Él agrede a su madre, engaña a su novia, miente a todos, ¿un goce que no está dispuesto a ceder y que dificulta la división subjetiva? No surge la culpa, la vergüenza o la angustia, apenas cierta apertura al habla de la ex novia o la pregunta sobre el disimular. Tiempo de esperar si el drogadicto exitoso, que en algún momento lo fue, vuelve a tener que confesarse.

BIBLIOGRAFÍA

  • Miller, Jacques Alain: “Introducción al método psicoanalítico”. Editorial Paidos, Bs As, 12a Edición 2017.
  • Naparstek, Fabián: “Introducción a la clínica con toxicomanías y alcoholismo III”, Ediciones Grama, Bs As, 2010.
  • Sinatra, Ernesto:”Las entrevistas preliminares y la entrada en análisis”, Ediciones Grama, Bs As, 2017.